Este equipo fotográfico fue una herencia de mi padre.
No recuerdo muy bien en que año empecé a practicar con ella, pero sin duda fue el empujón definitivo para conocer el mundo de la fotografía.
Mi padre, Jaume Sagarra, era un hombre divertido, muy amigo de sus amigos, deportista y muy currante. Así lo recuerdo. El se compró este equipo fotográfico para empezar a practicar.
Con estos objetos he querido inmortalizar una parte de él, incluyendo la cámara super8, una pelota de golf y palillos de dientes.
Va per tu, Papa.